Alopecia

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La caída del cabello nunca debe tratarse sin diagnóstico previo

Cada tipo de alopecia tiene un origen y un tratamiento diferente. El diagnóstico correcto es el primer paso para recuperar la densidad capilar y frenar la progresión de forma realista.

Tipos de alopecia más frecuentes

Su origen se debe a alteraciones en las glándulas sebáceas, una desregulación de la microbiota cutánea y un exceso de queratina que obstruye los poros. Los factores hormonales, metabólicos y de estilo de vida también influyen y deben abordarse en consulta.

Alopecia androgenética femenina

Pérdida progresiva de densidad capilar en la zona central, con ensanchamiento de la raya del pelo. Se debe a una miniaturización del folículo piloso relacionada con la sensibilidad genética a los andrógenos. Con diagnóstico precoz y tratamiento adecuado, es posible estabilizar la pérdida y mejorar la densidad de forma progresiva.

Alopecia androgenética masculina

La causa más frecuente de calvicie en hombres. Comienza con entradas frontales y adelgazamiento en coronilla. El tratamiento busca estimular el crecimiento capilar y reducir el efecto de los andrógenos sobre el folículo.

Alopecia areata

Enfermedad autoinmune en la que el sistema inmunitario ataca de forma transitoria el folículo piloso, provocando placas de pérdida de cabello. El folículo permanece intacto, por lo que el cabello puede volver a crecer cuando se controla la inflamación.

Efluvio telógeno

Caída difusa y transitoria provocada por estrés, infecciones, cambios hormonales o déficits nutricionales. Una vez identificado el desencadenante, el crecimiento del cabello se recupera progresivamente.

Alopecias cicatriciales

Grupo de enfermedades en las que la inflamación daña irreversiblemente el folículo piloso. El diagnóstico precoz y el tratamiento temprano son fundamentales para frenar la progresión. La alopecia frontal fibrosante es una de las formas más frecuentes.

Tratamientos para la alopecia